Jaulas
La superficialidad del arte reside ahora en la simpática anécdota a recordar. Cada galería contaba con aproximadamente una decena de obras y sus guardianes. Si sólo había una persona, descartada. En la mayoría encontrabas al menos dos, el artista y su marchante. Ambos atrapados en su espacio artístico sin puertas, sin líneas, sin techo, sin cobijo frente a las masas de gente impúdicas cacareando opiniones e incapaces de adentrarse en otros espacios colindantes. Sólo hay una religión para el arte, si estás dentro, tienes licencia para construir tu propio Dios y venderlo. Tendrás la tranquilidad de que si te defrauda, siempre puedes matarlo.
¿y si no tiene marchante qué pasa? ¿que no vale? pues a mi los que están a tope con cacareadores.. uff! esos me rallan paraguayan! además si estás dentro estás dentro.
Oye, creo que no suelo entender lo que aquí se escribe.. pero no dejaré de leer ni de escribir hasta que me lo prohiban.
y aunque parezca mentira seguiré entrando, espiando en la sombra, hasta que vuelvas a iluminarnos!
venga, va, jo, porfi, tia, jo... no nos dejes así a tus fansss!
y así hasta que nos cierren el chiringuito, que-lo-se-pas!
Oye! qué! que nos vamos al fib! ¿te apuntas?dame un toque o algo si vas, vale? un beso!
No se ha cerrado, solo ha sido una... larga pausa. Un beso Edu!