Espejos
Se abalanzó sobre la bolsa verde que contenía una pegatina con su nombre escrito con una letra pulcra y delicada que no consiguió reconocer. En su interior un pequeño paquete envuelto con papel pinocho también verde marca de la casa de la tienda donde casualmente había estado hacía un par de días. Un lugar lleno de artilugios de diseño en el que no recordó ningún objeto destacable cuyo tamaño cupiese en la diminuta bolsa a la que estaba atacando. Descubrió el papel y vió un gancho de plata que tenía en un extremo una pieza redonda con una mariquita forrada de tercipelo negro en la parte inferior. Fue incapaz de reconocer cómo se debía coger y menos usar. El reflejo desconcertante de sí misma en ese objeto que tuvo entre las manos el resto del día. Lo fue mostrando estupefacta preguntando para qué servía sin saber que llevaba un año necesitándolo, era una percha que se apoyaba sobre una mesa para colgar el bolso. Todos los días gruñía porque se le caía de su silla de trabajo. Incluso el día que tuvo un bonito presente para colgarlo.