martes, diciembre 20, 2005

El maestro

Estuve en el único sitio del mundo donde han compartido escenario una veintena de excéntricos caprichosos con cheque en blanco. He mirado, tocado y devorado como una glotona todo lo que imaginaron y luego se ha construido. El maestro de oficio nos guió por las veinte plantas que tiene el edificio. Lleva varios años supervisando cada detalle para que venga yo y me lo zampe todo en unas pocas horas y permanezca saciada durante años.
Mientras subía por las paredes del baño que ideó mi favorita del elenco, él me iba contando como se pensó y una vez ya tenía frente a mi nariz su rodilla, le dije: cuéntame alguna anécdota de esta bañera infinita. Su rodilla me sirvió de apoyo para no caerme puesto que el otro lado del espacio ni llegué a tocarlo con las puntas de los dedos de los pies. El maestro dice, que la Arquitectura es la satisfacción que se siente, la alegría con la que de ella se habla. Hace mucho que no la enseño. Yo la hablo al revés y al derecho, los pies en el cielo y la cabeza en el suelo y el bolsillo de algún loco más loco que yo lleno de sietes.

jueves, diciembre 08, 2005

Feriados

Estaba siguiendo una dieta económica que me permitía lujos como el té con leche de bebida alimenticia que me dedicaba a disfrutar por ejemplo en una terraza de una cafetería del Soho mientras releía la guía de la ciudad. Un tipo trajeado de mediana edad se puso a hablar conmigo. Yo necesitaba un adaptador para recargar mi móvil, y ése día era uno de los cuatro o cinco feriados que tenían al año así que todas las explicaciones que me dió para encontrar tiendas donde lo vendiesen eran inútiles, pero era un día tranquilo y me dí cuenta de que le apetecía charlar. Cuando mencioné que aquí tenemos quince, nuestra distancia amén de la linguística se medía exactamente por esos diez días de vida.

domingo, diciembre 04, 2005

Quedarse quieto

Entre risas nos propusimos hacer bailar a los números y asi cambiar nuestras edades. Inmediatamente mi cabeza me propuso que hiciese un intercambio mayor y preparó una maleta llena de cosas. Aproveché que hacía frío y me despedí rápido. Camino de vuelta, libré la batalla de evitar sentirme atraída con cosas que creo que no son reales. ¿O sí? Sea como fuere, se me desarmarían todos los sistemas si alguna vez obtuviese respuesta. Creo que la próxima vez que alguien me abrace y o sea mi querida P o tenga la loca ocurrencia de franquear determinadas barreras me echaré a llorar como una niña pequeña.


Net

Música

De Madrid al cielo

Silbane de Rojo
aticoenelcampo arroba gmail punto com
 

Subscribe with Bloglines Subscribe with Bloglines

Credits

Layout designed by Charlotte