viernes, septiembre 30, 2005

Sacos de historias

Sacos de historias que llevan la gente en el metro y los autobuses. Fíjate bien por qué no caben por las mañanas cuando entre legañas salen apresurados a trabajar o a clase; y es que cada vez hay más libros que salen con ellos y cada uno va llenando un saco de cosas. Algunos lo llevan arrastrando por los andenes y calles dejando pedazos de personajes y de su lector camuflado para sentarse detrás del protagonista y darle palmaditas, invitarle a café mientras le silban canciones aunque éste se empeñe en seguir llorando al amor y a la realidad implacable. Otros tienen sacos que flotan transparentes y van regalando flores, impregnando sus aromas en el aire que acompañan a mariposas y luciérnagas que despistan y juegan con los ojos dormidos del resto de viajeros incrédulos.
Y los que llevan más que sacos, saquitos pretos que se revuelven inquietos para salir y que si te despistas paf te han dado una coz de cuidado, qué rapido te despiertas como me pasó esta mañana que un caballero me pisó la cabeza con la bota para saltar al otro vagón y en éstas estaba mientras me dijo que iba en busca de un manuscrito y se me escapó un collar que cayó en su cinturón y la bella protagonista de mi libro se quedó enamorada del caballero que se llevó sus zafiros. Apenas me quedaban dos paradas de metro y quiso fugarse con él, claro que a mí me turbaba tener un manuscrito en una historia vanguardista como la de mi libro, y menos una protagonista embelesada a causa de tal grotesco don juan a la fuga. Finalmente conseguí calmarla, pero se pasó toda la mañana en mi silla mientras trabajaba suspirando y yo tosiendo, porque cuando entras en un autobús o en un vagón hay que andarse con ojo que uno puede llegar a ser responsable de tales desenlaces que no quiero imaginar lo que podría pensar el siguiente lector, ya lo hablé con mi dama y ha decidido seguir con la historia pero por si acaso mañana miraré a ese infame tipo del libro amarillo que no lo quiero ver cerca.

martes, septiembre 27, 2005

Lo que es

Podría haberme hablado del tiempo pero apenas dijo ¿y tú que tienes? mi reacción fue una consecución de balbuceos hasta que se me ocurrió utilizar el dedo para señalar un punto concreto que podía haber sido otro; por qué no, si tengo tantas cosas y tantos pedazos de gentes aunque a veces sólo recuerde las pupas que más que tenerlas me tienen ellas a mí, y no entiendo por qué cuando llueve se disuelven así licuadas convertidas en cócteles de colores que no me importa servir en vasos negros dando todo aspecto de reunión mágica y sólo es que va pasando el tiempo y de lejos veo peor o si me descuido ni te reconozco.

domingo, septiembre 25, 2005

Destellos

Anoche en medio de una cerveza social y después de un concierto, un desconocido me arrancó la mirada perdida. Había vuelto a acordarme de quién no debo y me reventaba.
Y todo por una maldita Guinness.

jueves, septiembre 22, 2005

Cotorras

Alguien, debe existir, en éstos casos la metafísica es recurrente, un ser responsable, maléfico, perverso y sin duda ingenioso ha dotado a demasiadas mentes inocuas de voces de pito grotescas y potentes.

domingo, septiembre 18, 2005

Relatos 33

Rebuscando ilusión por alguna parte, he encontrado vía Deconcursos, una mítica página que he mirado durante varios años sin animarme a concursar en nada hasta el día de hoy, un curioso concurso de microrelatos en 33 palabras. Es una compresión de La chaqueta del director de orquesta.

Concierto
Miro los pliegues de la chaqueta del exaltado director de orquesta reflejados en la fachada del edificio del fondo mientras los violines corretean y se resisten a someterse a una ejecución tan malvada.

Si te gusta, puedes votar aquí. ¡Gracias!

martes, septiembre 13, 2005

Obras en septiembre

Como no tengo tiempo libre y dado que mi inspiración parece ser directamente proporcional a la ilusión que me invada, he decidido darle algo más de cuerpo a ésta página. Supongo que me llevará tiempo pero mientras iré apuntando pequeños esbozos, improperios y alguna que otra ilustración para que se vayan haciendo a la idea. Mi intención es que llegado el momento, si las quejas o las imágenes o lo que ustedes consideren oportuno les incomoda, lo quiten de su vista de la manera más rápida posible y viceversa. Aunque mi webmaster favorito diga que me las apaño muy bien, sin su ayuda y la de este otro caballero, aquí se verían pixeladas hasta las letras. Así que cruzaré los dedos una vez más para que esto también salga mal.

Evidentemente la premura de comenzar inmediatamente no puede ser otra que la inminente instalación de improperios como apartado más prolífico. Le recuerdo que lo podrá quitar de su pantalla en breve si tanto mal humor le altera. Entretanto, echen un vistazo al superhéroe más castizo. Está claro que tiene madera, aunque me temo que su éxito se estancará en las actuales fronteras apañolas.

viernes, septiembre 09, 2005

Clínica

La doctora garabateó sobre el volante amarillo MO (10) + Des (10) + Magneto (30) bajo lo cual habia una flecha que indicaba 20. Mis conocimientos de matemáticas, álgebra, logaritmos y demás perversiones aritméticas no me ayudaron a descifrar lo que significaba. Una vez iniciada mi aventura y me adentré en los pasillos del Centro de Reparaciones y Averías Humanas, he conseguido descifrar y memorizarlas adecuadamente: Microonda, Descargas Analgésicas y Magneto a secas. La máquina Magneto es intrigante, el Humano a Reparar se tumba y se desplaza un dispositivo de dudosa tecnología sobre la zona dañada. Permite adormecerse gracias a la posición aunque emite un zumbido algo molesto, pero que no debo comparar con otra variación de máquina Magneto que creo que hay al lado de la que me han asignado a mí, cuyo ruido es ensordecedor e incluso agresivo y peligroso. Este sitio está lleno de valientes, sin duda. No tengo claro si debo alegrarme de estar entre ellos.


Net

Música

De Madrid al cielo

Silbane de Rojo
aticoenelcampo arroba gmail punto com
 

Subscribe with Bloglines Subscribe with Bloglines

Credits

Layout designed by Charlotte