La chaqueta del director de orquesta
Los pliegues de la chaqueta del exaltado director de orquesta que confunde la fluidez con la premura se agitan y me sobresaltan. Sólo veo la chaqueta que domina el escenario, la sombra rojiza que producen los farolillos de la fachada del edificio del fondo y violines, violas y más violines que corretean y se resisten a someterse a una ejecución tan malvada.
La caída de la Cenicienta
Cenicienta que se calza el zapatito que le aprieta y ahoga pero reluce, sorprendida a deshoras por una lluvia de hollín negro, embarrada de suciedad ajena, no recuerda cuando se vistió los guantes que la protegían las manos de la porquería. No se acuerda de nada porque el zapato le corta la respiración, el viento le empapa los ojos con polvo húmedo y negruzco, que apesta a ceniza, y ella solo piensa atolondrada mientras se arrastra.
Mi Julio, mi galán, quitáme el hollín de la piel, la piel sobre mi piel, quitámela toda y acariciáme. Quitáme el zapato manchado también, los guantes de dama, los óculos de vieja enjuta, desprendéme de todo lo accesorio que me ha sido vestido por el día y la noche. Que no quede nada de nada y esté todo lo que yo soy, porque me conozco y no cabe bajo este disfraz de Cenicienta que me adjudicaron. Solo podré estar yo, sola en mi lecho infinito, donde caben dos mundos y el nuestro, de lejos, apretando contra el cristal y yo mirando embobada pero cubierta, no querés salpicaduras don Juan, no las querés para nada.
- - -
Lloro bajito porque echo de menos el hollín sucio que me bañaba entera.
- - -
Resueño
Habitualmente recuerdo a la gente por detalles irrelevantes. Hoy retumbó en mi cabeza una frase que me dijo un novio indio que tuve hace 4 años. Estás enjaulada. Un recinto absurdo, lleno de puertas echadas con llave cada vez que deseas salir. Cuando lo dejamos, además de sustituirme a mí, empezó una nueva carrera, hizo nuevos amigos y se cortó el pelo. Su melena fetiche. El último día que le ví, me dejó sobre las manos una fotografía suya en la que escribía frases que aún hoy no he conseguido descifrar. Cuando la leí por primera vez, en el patio de la universidad que no era un centro universitario cualquiera, sino un pueblo encastrado en la ciudad de gente de buenas maneras y bancos en los que sentarse y observar y ser observado. En ese patio repleto leí la parte trasera de la fotografía y pensé. Está loco.